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ETERNA NOCHE dedicado a Miguel Hernández.- del poemario: Me atraparon tus musas Inquietud del alma que en la eterna noche me roba el silencio, solitud del pecho, que en quebranto gime buscando sosiego, vaporosa niebla de las inquietudes y el sopor del sueño, oscuro es el manto que en la noche fría cubrirá mi cuerpo.
Bruma, sólo bruma me inunda el cerebro y se instala dentro, corazón sin sangre, astillado y seco como un tronco viejo y para sacarme de este desvarío, de negro silencio, unas altas tapias, tras las que adivino guardianes siniestros que fusil al hombro rodean la estancia de mi cementerio y yo que estoy vivo, me adivino muerto, quieto, muy quieto y siento en mi tumba el aullar de un perro y lloro en silencio por todos los vivos que se sienten muertos, corazón adentro.
envio: José Antonio Charques
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